4. POTENCIAL EDUCATIVO DE UNA COMUNIDAD VIRTUAL

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Las posibilidades que las redes telemáticas nos están ofreciendo para la interacción entre las personas, está teniendo una enorme repercusión para se conviertan en un espacio de interacción social y de intercambio de información, y no sólo entre profesores y estudiantes, sino también entre pares o iguales. Y ello cada vez va siendo más fácil de realizar tanto con las plataformas para la teleformación o LMS (Learning Management System), que se están desarrollando, bien de pago como WebCT, Blackboard o Lotus, o de código abierto y libre distribución como Moodle, Interact, Claroline, Fle3, o maniatan. Algunas de estas las hemos analizado nosotros recientemente en un artículo (Cabero y Llorente, 2005); o por todo el movimiento de las weblog que actualmente está de moda.
Dejemos claro desde el principio que el comportamiento de los miembros de las CV preocupadas por temas de formación, y las estrategias que se apliquen para su organización y desarrollo, van a ser notablemente diferentes según estemos hablando de CV de carácter abierto y libre, o que sean cerrados y obligatorios; es decir, no es lo mismo que estemos hablando de una comunidad formada por profesores para analizar la problemática de la metodología en su área de conocimiento, que estemos hablando de una comunidad de alumnos de una asignatura en un nivel educativo concreto. De todas formas nosotros aquí haremos una visión de conjunto, pues muchas veces nos encontraremos CV de carácter mixto. Sin olvidarnos que la tipología de los participantes, como es obvio, condicionarán el proceso.


Digamos desde el principio que aprender en CV, es aprender en grupo, y aprender de forma colaborativa y no competitiva, donde todos los miembros de la comunidad aportan su conocimiento y su visión de los problemas, para alcanzar unas metas comunes, que pueden ir desde la resolución de un problema o proyecto, hasta el simple desarrollo de una actividad. De todas formas no tenemos que olvidarnos que en las CV se pueden utilizar tanto un modelo de comunicación directivo como colaborativo. Como señalamos ya anteriormente uno de los valores añadidos de las CV es el conocimiento compartido que permiten desarrollar, el “know-how” que se genera y el capital social alcanzado.



Sobre sus posibilidades educativas Ardizzone y Rivoltella nos hablan de que existen cinco tipos de aulas a utilizar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, las que denomina: presencia, teleenseñanza, curso on-line, grupo virtual y comunidad. Las dos últimas, son las que más se relacionan con la problemática que aquí estamos tratando; la primera se desarrolla cuando el profesor estimula y organiza la enseñanza centrándose en actividades colaborativas por parte de los alumnos, y la segunda son más específicamente las que estamos aquí denominando como CV. Para estos autores tanto unas como otras son válidas para el aprendizaje y exitosas para los alumnos por diversos motivos: la posibilidad de aumentar la implicación de los alumnos, la necesidad de desarrollar el sentimiento de pertenencia de los alumnos cuando una oferta formativa se lleva a cabo en zonas de extensión limitada, la mejora de la comunicación alumno/profesor, y la posibilidad de garantizar un servicio a todos los alumnos que están fuera del campus.
 

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